JOHN CONSTANTINE

Constantine es el único capaz de enfrentarse a todo esto. Aguarda enfrente del hotel, junto a una farola. Un Silk Cut, ladeado, aguarda con paciencia el momento de ser encendido. Hace frío, es invierno. Constantine recuerda la piscina vacía del hotel, llena de hojas. También piensa en el gordo tumbado en la tumbona. Estaba como ausente, con los ojos en blanco. De donde viene ha visto muchos como ese. Es el mal del siglo XXI. El frío arrecia, y su gabardina verde oscura no abriga demasiado. Encuéntrelo por favor, le daré lo que me pida, lo que sea.... Jamás le ofrezcas a Constantine satisfacer cualquiera de sus deseos. Él es bueno, ESTÁ DE ESTE LADO, PERO VIENE DEL OTRO. Por eso sabe combatirlo tan bien. Se dice que en el vientre materno intentó estrangular a su hermano gemelo con el cordón umbilical. Se dicen muchas cosas. Es evidente que no importa el significado objetivo de lo que se cuenta. No es la suma de los significados de esas palabras las que conforman el sentido último de la historia. Lo que importa es cómo nos toca intuitivamente en algún sitio, alguna fibra desconocida que al vibrar emite un sonido familiar, pero indescriptible con palabras. A Constantine sólo nos podemos acercar con metáforas. Con poesía. Algo se mueve en el callejón del hotel. Una sombra husmea, revuelve la basura. Constantine saca las manos de la gabardina, enciende el Silk Cut, con paso firme, a grandes zancadas, recorre la distancia que le separa de la sombra, recuerda a los Sex Pistols en el Roxy Club en 1977. Sin mediar palabra aprieta los labios, con una mano atrapa al fantasma y con la otra le revienta la cara. John Constantine viene del otro lado.

6 Comments:

  1. Hotel post said...
    Hay que tener cuidado con esta línea. Si no se trata con cierta desacralización puede ser una frikada. Constantine debe ser un personaje tarantinesco o robertrodriguezco, una especie de parodia de género. Si van por ahí los tiros, me mola...
    Hotel post said...
    Es solo mi opinion, pero no creo que sea buena idea que Paul Turner sea un fantasma, como aquí se entrevé. Creo que su historia va por otros derroteros. Todavía no demasiado definidos, pero otros (y me gustan las puertas que deja abiertas, porque no acabo de entenderlas, como no acabo de entender a david lynch). Creo que de pronto ese personaje, si es un fantasma, deja de ser interesante y se cierran todas sus puertas de continuidad. ¿No le da igual al AUTOR que el fantasma sea sólo eso, un fantasma indefinido? O se coge un personaje muy muy secundario, no uno principal (pues creo que con cualquiera pasaría lo mismo)...
    Hotel post said...
    A mí me parece bien como está. ¿Por qué ese uso de la sangre propuesto? No me parece nada interesante lo que hace Robert Rodríguez.
    EL RETOCADOR (QUE ESTA VEZ NO RETOCA)
    Hotel post said...
    no hablaba de sangre, la verdad, sino de cierto tono autoparodico que le puede ir bien. EL COMENTARISTA ROBERTORODRIGUEZCO
    Hotel post said...
    No, cierto, Paul Turner no es un fantasma. Le revientan la cara por hacer cosas que no debe, pero no se pretende que sea un fantasma. Si eso parece, lo cambiamos
    EL AUTOR
    hotelpostmoderno said...
    Paul Turner es un híbrido entre Paul Auster y Tina Turner? De donde viene esa conexión? Es uno de los mitos eróticos de Sergio? La cabeza de Paul Auster en el cuerpo de Tina Turner?

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